Uno de los retos del Plan Estratégico de Kristau Eskola habla de  “promover la evangelización en la escuela”. 

Nos encontramos en un momento crucial en nuestro entorno para la transmisión de la fe. Y los tres agentes evangelizadores tradicionales (familia, parroquia y escuela) van cambiando en cuanto a peso específico en la educación de la fe de las generaciones jóvenes.

Conscientes de que la Escuela es la mejor plataforma con la que cuenta hoy día la Iglesia para la evangelización, debido a su capacidad de convocatoria a través de la educación, KRISTAU ESKOLA ve la necesidad de repensar y actualizar su acción en materia de la Pastoral en los centros.

En este sentido, Kristau Eskola organiza anualmente dos eventos que contribuyen a revitalizar la acción pastoral de los educadores. El primero, el de las Jornadas de Pastoral Educativa, lo organiza junto con la institución 'Escuelas Católicas'. El segundo, titulado 'Escuela y Valores', lo ubica en el santuario de Arantzazu, en colaboración con los franciscanos que regentan el lugar.

Además, Kristau Eskola ha realizado la ponencia “Una Escuela evangelizadora para el siglo XXI”, en la que se pretende ofrecer un cambio de paradigma a la hora de abordar la Pastoral en los centros que conforman KRISTAU ESKOLA. En la misma, ofrece un camino: de una pastoral “en” la escuela a una escuela “en” pastoral. Dicho con otras palabras, para ser una escuela evangelizadora, antes ha de ser evangelizada.

La evangelización es un elemento de identidad de KRISTAU ESKOLA. Es por ello, por lo que queremos desarrollar un trabajo en red, un análisis de la realidad evangelizadora de los centros, para luego ofrecer acciones formativas, ejemplos de buenas prácticas, materiales… todo para ayudar a los centros a desarrollar la acción evangelizadora que se espera de ellos.

 

 

Evangelio del dia

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47): EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?». Palabra del Señor